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La
bomba de agua Cuando él llegó a
una casita vieja -una cabaña que se desmoronaba- sin ventanas, sin techo,
golpeada por el tiempo. El hombre deambuló
por allí y encontró una pequeña sombra donde se acomodó, huyendo del calor del
sol desértico.
El se arrastró hasta allí, agarró la manija, y
empezó a bombear sin parar. Nada ocurrió.
Desanimado, cayó postrado hacia atrás y notó que al lado de la bomba había una
botella. La miró, la limpió, removiendo la suciedad y el polvo, y leyó el
siguiente mensaje: "Primero
necesitas preparar la bomba con toda el agua de esta botella, mi amigo" ¡La botella estaba
casi llena de agua! De repente, él se vio en un dilema: Si bebía el agua
podría sobrevivir, pero si volcase el agua en la vieja bomba oxidada, quizá
obtuviera agua fresca, bien fría, allí en el fondo del pozo, todo el agua que
quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona... pero quizá eso no
salga bien. Entonces surgió un
hilito de agua; después un pequeño flujo, ¡y finalmente el agua salió con
abundancia! La bomba vieja y oxidada hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y
cristalina. Él llenó la botella y
Puedes pasar toda tu vida intentando bombear algo
cuando alguien ya reservó la solución para ti. ¡Pon atención a tu alrededor!
¡Dios está siempre listo a suplir tu necesidad!
3. ¡Aprende mirar adelante y comparte! Aquel hombre
podría haberse hartado y olvidarse de que otras personas que necesitasen del
agua pudiesen pasar por allí. Él no se olvidó de llenar la botella y todavía
supo dar una palabra de incentivo. Preocúpate con quien está cercano a ti,
recuerda: sólo podrás obtener agua si la das antes. Cultiva tus relaciones, ¡y
da siempre lo mejor de ti!
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